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SOCIEDAD
El alumnado del colegio Celestino Montoto tuvo la oportunidad de conocer a la escritora Mónica Rodríguez Suárez
El alumnado del colegio Celestino Montoto tuvo la oportunidad, el pasado miércoles 22 de marzo, de conocer a Mónica Rodríguez Suárez, escritora asturiana que ha publicado una extensa colección de libros infantiles y juveniles, además de cómics, biografías y álbumes ilustrados. Es una de las autoras más galardonadas de literatura infantil y juvenil española, con premios como el Premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga en 2010 por “La bicicleta de Selva”, el Premio Vila d Ibi en 2011 por “La última función”, el Premio Anaya en 2016 por “Alma y la isla”, el Premio Alandar de Narrativa Juvenil ese mismo año por “La partitura”, el Premio Gran Angular en 2018 por “Biografía de un cuerpo”, el Premio Cervantes Chico en 2018 o el Premio Edebé de Literatura Infantil en 2022.
Otros de sus más de 50 títulos publicados son: “Querida Azubá”, “Las flores de Irina”, “El círculo de robles”, “El asombroso legado Daniel Kurka”, “El hotel”, “Los Darling”, “Un día en el museo”, “Biografía de un cuerpo” y “La mujer del retrato”.
Mónica Rodríguez Suárez nació en Oviedo en 1969 y estudió Ciencias Físicas. Reside en Madrid desde 1993, año en el que trasladó allí para hacer un máster de Energía Nuclear. Desde 1994 hasta 2009 estuvo trabajando en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) del Ministerio de Ciencia e Innovación. En 2003 publicó su primer libro infantil y en 2009, tras recibir una herencia, decidió pedir una excedencia en el Ciemat para dedicarse por entero a la literatura.
“Los libros no son sólo ventanas a mundos diferentes al nuestro, también pueden ser espejos en los que reconocerse”.
“Siempre me gustó leer”, expresó, “porque es una manera de poder vivir muchas vidas y mirar al mundo con ojos distintos a los míos, metiéndome en la piel de otros personajes”. Mónica empezó a leer poesía y se dio cuenta de que algunos poemas también reflejaban sus sentimientos. Comenzó escribiendo poesía y más tarde cuentos y así “escribir fue convirtiéndose en algo cada vez más importante para mí”; por esa razón, “el dinero de la herencia supuso también la oportunidad de cumplir un sueño y decidí dejar la investigación para poder dedicarme exclusivamente a leer y escribir y me siento muy afortunada por ello”.
La autora afirma que los escritores sólo cuentan la mitad de la historia y luego “es el lector quien pone su experiencia para completarla”, ya que “los libros no sólo son ventanas a mundos diferentes al nuestro, también pueden ser espejos en los que reconocerse”.
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