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CULTURA
Literatura nacida de la realidad: Manuel Avilés presenta su serie de cuatro libros en Llanegra
Llanegra acogió la presentación de la serie de cuatro libros del escritor Manuel Avilés, en un encuentro en el que estuvo acompañado por el escritor Alejandro M. Gallo y la alcaldesa de El Pedernoso (Cuenca), Ana Cantarero. La conversación sirvió para recorrer la trayectoria literaria del autor y reflexionar sobre la memoria histórica, el terrorismo, el sistema penitenciario y la evolución de la sociedad española.
Antes de abordar la obra de Avilés, Cantarero presentó el Festival Quijote Negro Histórico, del que el escritor es comisario. La alcaldesa destacó la consolidación de este certamen literario, celebrado cada mes de octubre en El Pedernoso, un municipio de poco más de mil habitantes que reúne a decenas de autores y cientos de asistentes en torno a la novela negra e histórica. Asimismo, subrayó la colaboración entre ambos encuentros literarios y la voluntad de estrechar lazos entre festivales dedicados al género.
Durante la conversación, Alejandro M. Gallo repasó la trayectoria del autor, recordando que ya había participado anteriormente en Llanegra con varias obras colectivas y presentó los cuatro títulos que protagonizaron la sesión: Prisiones, putas y pistolas, Cuarenta años de cárcel sin repetición, Las tres vidas del subdirector general y Los confesores reales.
Avilés explicó que Prisiones, putas y pistolas nació tras tres décadas de silencio sobre su etapa como director del centro penitenciario de Nanclares de la Oca, donde desempeñó un papel relevante durante la puesta en marcha de la denominada Vía Nanclares para la reinserción de presos de ETA. El autor aseguró que el libro recoge únicamente hechos reales y relató algunas de las experiencias vividas durante aquellos años, marcados por la presión del terrorismo, la protección policial permanente y las amenazas derivadas de su trabajo en Instituciones Penitenciarias.
El escritor defendió el papel que desempeñaron las cárceles, junto a las fuerzas de seguridad y la sociedad, en el final de ETA, y recordó episodios como la difusión de las conocidas "cintas de Nanclares", que contribuyeron a romper la disciplina interna de la organización terrorista.
La segunda obra, Cuarenta años de cárcel sin repetición, amplía el foco para ofrecer una mirada autobiográfica sobre la España de la segunda mitad del siglo XX. A través de recuerdos personales, Avilés reconstruye la vida cotidiana de la posguerra, la emigración, la educación religiosa, el desarrollo económico y la llegada de la democracia, siempre desde la experiencia de quien vivió esos cambios en primera persona.
En Las tres vidas del subdirector general, el autor vuelve a apoyarse en su trayectoria profesional para construir un relato protagonizado por un alto cargo de Instituciones Penitenciarias dedicado a la lucha contra el terrorismo yihadista. Aunque incorpora elementos narrativos propios de la novela, Avilés señaló que buena parte de los hechos descritos parten de vivencias reales.
La presentación concluyó con Los confesores reales, una obra de carácter histórico en la que analiza la influencia que ejercieron los confesores sobre la monarquía española y el poder político desde la Edad Media. Durante su intervención, Avilés sostuvo que la confesión fue utilizada históricamente como un instrumento de control y profundizó en la relación entre la Iglesia y la Corona, un tema que enlazó con sus propias experiencias durante su educación en un internado religioso.
A lo largo del encuentro, el escritor insistió en que su literatura parte siempre de la realidad. "No escribo ficción; escribo lo que he vivido o lo que ha ocurrido", afirmó. Con esa premisa, reivindicó la experiencia personal como herramienta para comprender la historia reciente de España y convertirla en material literario.
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