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SOCIEDAD
Cuatro generaciones de la “Familia Suárez”, originarios de Fonciello, se dieron cita en una gran comida en el Restaurante La Campana
“Siempre coincidíamos en los entierros y no había manera de reunirnos todos para pasarlo bien. Antes de pandemia ya se había organizado, pero al llegar el Covid se canceló. La intención es homenajear a la familia, ponerlos en valor donde quiera que estén, que estarán felices”, comentaron Francisco Soladana y Consuelo Suárez.
La organizadora del evento fue Marigel, que reside en Lugones, fue Soladana el que creó un grupo de WhatsApp “Suárez Family” antes de la pandemia. “Nuestros abuelos Perfecta Fernández y José Suárez, vivieron en Fonciello en Ca Perfeuta, tuvieron 10 hijos en total: Alfredo, Fausto, Belarmo, Celestino, Manuel, Eloina, José Luis, Laureano, Monchu y Mino. Monchu falleció con 18 años de una apendicitis y Belarmo se fue a vivir a Estados Unidos y nunca regreso, el padre de ellos, compró un libro de inglés para aprender y poder ir a hablar con el hijo a Estados Unidos. Los primos, es decir, los hijos de estos 10 se juntaban todos los años, y en esta ocasión nos juntamos 52 personas, que somos los descendientes de todos ellos, cuatro generaciones estamos”, apuntaron.
El último en fallecer de esos 10 hermanos fue José Luis que fue Policía Local en Oviedo, estaba en una garita en la Avenida del Mar y le atropellaron dos veces, “lo llamaban “Pepe Los Muertos”, porque después de jubilarse de la Policía Local, comenzó a vender Seguros Ocaso, en Llanera. Es la primera vez que venimos los hijos de los primos. Acuden a la comida desde un niño de dos años hasta Antonio, que tiene 92 años. Una cosa importante es que todo ellos fueron a la guerra civil, menos uno, que era más joven, y todos salieron ilesos. Mi abuelo, por ejemplo, como se comía tan mal, se apuntó voluntario a una brigada que era para recoger cadáveres. Porque allí se comía bien”, recordó Consuelo.
Consuelo explicó que el abuelo, José Suárez, falleció debido a un accidente con un carro de hierba, que acarretaban él, Perfecta y José Luis, “se cayó y reventó por dentro, pero no murió en el acto, en el lecho de muerte, mandó llamar a sus 10 hijos y repartió la herencia. Y todos lo respetaron sin ponerse ninguna objeción, ya que siempre se llevaron muy bien. Por lo visto, eran muy guapos, muy altos, muy curiosos, muy guasones y se llevaron siempre muy bien. Muchos trabajaron en La Estufa. El familiar que vive más lejos es en Gijón, el resto vivimos en Lugo, Fonciello, Santa Rosa, Pruvia y Lugones. La intención es volver a reunirnos el año que viene”, destacó.
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