CARTA AL DIRECTOR
A la pediatra de Llanera, ¡Gracias!
Aún sin esclarecer oficialmente las circunstancias del reciente brote de Shigella detectado en un centro educativo de Llanera, somos decenas las familias que hemos vivido el miedo en carne propia ante los agresivos síntomas que sufrieron nuestros hijos e hijas contagiados.
Miedo ante la incertidumbre, ante los silencios, ante las reservas. Miedo ante la fiebre que no remite con ninguna medicación. Miedo ante el ingreso hospitalario. Miedo ante la vulnerabilidad de un cuerpo débil azotado por una bacteria agresiva y muy contagiosa. Hemos pasado mucho miedo.
La recuperación continúa. La Shigella deja daños en el sistema digestivo que tardarán un tiempo en revertirse. Esto no ha sido banal, ha sido muy grave.
Y en mitad de esta crisis de salud pública, en la que las Administraciones han evidenciado que ejercen su labor de manera despersonalizada, desde la distancia absoluta de las familias con menores afectados y sus circunstancias, poniendo de relieve una falta de abordaje integral de la gestión de una crisis en la que los menores y por tanto sus familias son los únicos afectados; es necesario poner en valor la labor del equipo de Pediatría del centro de salud de Llanera. Han sido fundamentales en este brote.
En los últimos años hemos tenido buenos pediatras en Llanera. Elena, Cristina, Marta, el recientemente jubilado Fran, y desde hace unos años Ana María Pérez López. Hemos tenido esa suerte…
Un brote de Shigella en un centro educativo ha puesto de relieve lo que ya muchos sabíamos.
Que la vocación en algunas personas sobrepasa todas las barreras administrativas. Ana María
Pérez, pediatra de Posada de Llanera, se ha echado a un colegio entero a sus espaldas. No ha habido un horario de 8 a 3 para ella. Apoyada por el personal de enfermería, ha sido la persona encargada de llevar el seguimiento de nuestros hijos e hijas. Los ha cuidado, se ha preocupado por ellos, los ha derivado al HUCA cuando las cosas no iban bien, ha gestionado traslados sanitarios en ambulancia. Ha estado al otro lado del teléfono cuando las cosas se han puesto complicadas . Así que toca dar las gracias.
Mil gracias Ana. Tu papel en este momento tan crítico y tan duro ha sido y sigue siendo fundamental para muchos menores y sus familias. Sirva este reconocimiento para poner en valor tu labor y tu entrega. Puedes sentirte orgullosa del esfuerzo realizado. Suerte la nuestra de tenerte en Llanera.





