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El lugonense, Adrián López, el primer asturiano que participó en la categoría reina de los camiones, en el Dakar

Miercoles 21 de Enero del 2026 a las 19:23



El vecino de Lugones, Adrián López, fue el primer asturiano que participó este año en el Dakar en la categoría reina de los camiones la T5.1, lo hizo como mecánico de los pilotos de Dacia que eran Nasser Al-Attiyah, que consiguió su sexta victoria en el Rally Dakar en 2026, Sèbastien Loeb, Cristina Gutiérrez y Lucas Moraes.

López comenzó en el mundo del motor de la mano de Héctor Hugo y San Moro, que participaban en subidas realizando las asistencias, pero antes de eso había competido con su amigo de toda la vida, Jairo Freire, en los slalom, Después se compró su primer coche un AX y comenzó a correr, con 21 años, en los rallies sprint y en los rallies en general. “Participaba en los rallie sprint porque son más cortos, más baratos y al final no tenías que entrenar tanto. Yo seguía trabajando como mecánico y los coches eran mi hobbie, reparaba coches de carrera con la gente de MPR y con Luisín de Posada. Hacíamos asistencia, nos arreglábamos los coches nosotros. Hasta que decidí hacerlo más profesional y empecé a trabajar con Xevi Pons, que es un piloto del Mundial, que estaba montando un equipo. Estuve un año y yo los ayudaba. Yo solo hacía carreras. Trabajé con varios equipos que me contrataron: Mapo Ojeda, KRS y Past Racing, con Daniel Alonso”, explicó.

Gracias a Daniel Alonso le surgió la oportunidad de acudir al Dakar como mecánico en la categoría de los camiones T5.1. “Conocí a Pol Tibau, que dirige el Tibau Team, y nos propuso asistir al Dakar con ellos para hacer las asistencias a los vehículos de Dacia. Me lo dijeron cuando estaba en el rallie Princesa con los compañeros de Past Racing, porque necesitaban un mecánico para otro camión más y Dani les dijo que con el que primero contaría sería conmigo, Me llamaron y me ofrecieron ser el mecánico en un camión de carreras de la categoría reina la T5.1”, afirmó. Así se convirtió en el primer asturiano en participar en esta prueba.

López fue el mecánico que junto a otro compañero solucionaron el problema de Sèbastien Loeb, “fue en la etapa maratón tuvimos que asistir a Sebastián Loeb, porque se le rompió una tubería de la dirección. Entonces Cristina tuvo que dejarle su tubería a Loeb, ya que tenía opciones de ganar. Y estuvimos pues toda la noche trabajando con los dos coches, cambiando las tuberías. Estaba conmigo Pablo Huete, que es el copiloto de Cristina Gutiérrez”, explicó.

El lugonense asegura que la experiencia fue muy dura al principio. “Iba con muchas ganas, tenía ganas de que empezara ya los primeros días, que bueno, eran verificaciones, tests y cosas de esas. Pero el primer día a mitad de etapa iba sufriendo mucho, esa jornada hicimos 400 y pico kilómetros en total. Lo peor son los botes, las migraciones del camión, me molestaba el sistema de sujeción, el casco, el arnés, me molestaba todo, los pies no sabía cómo ponerlos ya. Y solo pensaba en que me quedan 17 días por delante todavía. A los 40 kilómetros de salir nos comimos un peligro y rompimos un soporte del diferencial delantero.

Así que ya me tuve que bajar del camión, inventar algo, coger una eslinga, ponerla allí con una carraca y aguantó toda la etapa. Pero ya estaba alucinando. Como sea todo así, menuda manera de trabajar ya desde el principio. Después de la segunda etapa, desde el kilómetro 1 ya me dolía todo. Pensaba que no aguantaba. Me dolía el pecho, me faltaba hasta el aire. Según pasaron los días, el dolor seguía, pero ya no era tan fuerte, se podía soportar como unas agujetas”, apuntó.

López comentó que es muy difícil participar en un Dakar con un camión para correr, ya que el coste es de más de 100.000 euros, “solo mi inscripción como mecánico ascendió a 20.000 euros”, reconoció.

Los días allí tras las jornadas los pasaban en unos camiones vivienda, menos los días que tenían maratón y dormían en tiendas de campaña en medio del desierto. “Hacía sol todos los días y muy buena temperatura, aunque por la noche refrescaba bastante. Comencé a disfrutar de verdad la experiencia a mitad del Dakar, pero me encantó. No se si el año que viene volveré, pero fue una gran experiencia”, destacó.

El Tapín

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