SOCIEDAD
GALERÍA DE IMÁGENES: El núcleo de población de época romana con continuidad
Poco más de un centenar de personas han tenido el privilegio de seguir in situ las explicaciones del arqueólogo, Juan Ramón Muñiz, acerca de la villa romana de San Martín, situada entre los núcleos de Andayón y La Estaca, en Las Regueras. En grupos reducidos, de no más de 25 personas, los visitantes fueron desfilando a lo largo de la semana por el yacimiento en las visitas programadas, que concluyeron este viernes.
Seis arqueólogos, tres estudiantes en prácticas llegados de distintas universidades europeas, además de topógrafos, geólogos y restauradores, han participado en esta última campaña de excavación bajo la dirección de Muñiz.
Del asentamiento romano al Medievo, así discurren los descubrimientos centrados ahora en una parcela situada al otro lado de la carretera, justo enfrente de la que custodia bajo tierra uno de los mosaicos de la villa.
El arqueólogo condujo a los visitantes hasta el extremo suroccidental del terreno, donde, bajo sus pies, se encuentran los baños del yacimiento. «Las termas privadas de la propiedad», explicó, en alusión a la casa principal: una villa romana de unos 900 metros cuadrados, con ocho salas decoradas y dos mosaicos. Ambas edificaciones estaban unidas por pasillos y estancias que hoy permanecen ocultos bajo la carretera que dividió las dos parcelas.
La visita continuó hasta el primer sondeo, donde pueden observarse restos de muros levantados con una técnica menos cuidada que la empleada en construcciones anteriores. Este hecho lleva a los investigadores a pensar que se trata de una cabaña construida con posterioridad, posiblemente durante la época medieval. A un lado aparecieron fragmentos de tejas y ladrillos que conservan sus marcas originales: firmas, huellas o símbolos de sus fabricantes. Los asistentes pudieron tocarlos y contemplarlos con evidente emoción.
Junto a la cabaña se localizaron unos dos metros de un camino que estuvo en uso durante siglos. Con el paso del tiempo fue rellenándose con piedras e incluso con fragmentos de vajilla rota. Ese camino desembocaba en la edificación, aunque no se han encontrado ni una entrada ni escalones, lo que hace pensar que conducía a una cuadra o a un pajar. Esta hipótesis se ve reforzada por el hallazgo de una vasija destinada exclusivamente al transporte o almacenamiento de líquidos.
El segundo sondeo permitió descubrir piedra arriñonada asociada a materiales de hierro, posiblemente procedentes de la cercana localidad de Meobra. Según explicó Muñiz, este hallazgo podría indicar una intensa actividad relacionada con este metal. «Quizás hubiera una explotación agropecuaria y otra metalúrgica», apuntó.
El último sondeo sacó a la luz restos humanos correspondientes a tumbas medievales pertenecientes a un cementerio vinculado a la antigua iglesia de San Martín.
En definitiva, las excavaciones confirman la existencia de un núcleo de población de época romana que mantuvo su continuidad durante la Edad Media, un enclave que aún guarda numerosos secretos y que espera una nueva campaña de excavación
Continuará…
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