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LLANERA

SOCIEDAD

Andrés Jiménez, el primer joven de su familia en graduarse en la ESO: “Con esfuerzo he conseguido algo muy grande”

Sábado 20 de Junio del 2026 a las 12:48



Un joven gitano de 18 años rompe barreras familiares y sociales al convertirse en el primero de su familia en obtener el título de Educación Secundaria Obligatoria. Su historia es la de la perseverancia, el apoyo comunitario y la convicción de que estudiar puede cambiar vidas.

A sus 18 años, Andrés Jiménez Jiménez, vecino de Posada de Llanera, acaba de alcanzar una meta que para muchos puede parecer habitual, pero que para él y su entorno tiene una dimensión histórica: se ha convertido en el primer miembro de su familia, incluidos hermanos, primos y generaciones cercanas, en graduarse en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

“Ha sido difícil, mucho agobio”, reconoce Andrés al recordar su paso por el instituto. Su trayectoria académica no ha sido lineal. Repitió tercero de la ESO y también un curso en primaria. Sin embargo, nunca dejó de avanzar. “Se me han juntado muchas cosas, pero con fuerza lo he conseguido”, afirma.

Su logro no es solo académico. Representa una historia de superación personal y también colectiva, especialmente significativa dentro de su comunidad. “Mi familia está muy orgullosa de mí. Soy el primer gitano de la familia que se gradúa”, explica con emoción.

En casa, el apoyo ha sido constante. Andrés tiene dos hermanos: una hermana de nueve años y un hermano de 23. Todos, asegura, le animaron a continuar cuando las dificultades amenazaban con hacerle abandonar. “Me decían que siguiera, que no lo dejara”.

Ese respaldo familiar ha sido fundamental, pero también su propia convicción sobre el valor de la educación. Para Andrés, obtener la ESO no es un punto final, sino el comienzo de algo mayor. “La ESO hoy sirve para todo. Y me gustaría seguir estudiando para hacer algo grande en este mundo”, señaló.

Su siguiente paso ya está decidido: cursará un ciclo formativo de grado medio en Comercio. Después, quiere seguir avanzando hasta llegar a un grado superior que le permita cumplir su verdadero sueño: dedicarse a la educación infantil. “Quiero ser profesor de infantil, para trabajar con niños pequeños, de cero a tres años”, explica.

Su elección no parece casual. Quienes le conocen destacan en él una sensibilidad especial hacia los demás, una cualidad que también se refleja en su vida dentro del aula.

La tutora de 4º de ESO, Raquel Friera, no oculta la emoción al hablar de Andrés. Coincidieron por primera vez este curso y, desde el principio, percibió en él algo singular. “Desde el primer momento nos acogimos muy bien. Andrés ha trabajado todo el año de forma incansable”, relata.

Friera subraya especialmente tres rasgos en su alumno: esfuerzo, detalle y calidad humana. “Hay que poner en valor su trabajo diario, el esmero y el cuidado de cada detalle. Andrés es muy detallista, y eso es algo hermoso”.

Pero más allá del rendimiento académico, su tutora destaca el impacto humano que ha tenido en el grupo. “Es un alumno muy querido por el profesorado y por sus compañeros. Ha ayudado a crear comunidad, a hacer grupo. Enriquece, ilumina y hace aportaciones maravillosas”.

Uno de los proyectos más significativos del curso fue una antología poética personal elaborada en la asignatura de Lengua y Literatura. Cada alumno debía seleccionar 25 poemas representativos y construir con ellos un cuaderno propio.

Según su tutora, el trabajo de Andrés destacó de manera extraordinaria. “Sin ninguna duda, su cuaderno fue el más espectacular”.

Cada página fue intervenida artísticamente con ilustraciones, símbolos y composiciones visuales que dialogaban con los textos. El cuaderno reveló una faceta creativa que sorprendió incluso a quienes ya conocían su talento.

“Él dibuja muy bien. En cada página creó un universo propio. Decoró cada poema dándole sentido. Su trabajo va mucho más allá de lo académico: transparenta quién es”, destacó Friera.

Cuando se le pregunta a quién quiere dar las gracias, Andrés no duda. Empieza por sus profesoras, “por haber estado ahí hasta el último momento”. Continúa con sus padres, por “soportarle y apoyarle en todo”, y menciona también a sus hermanos, primos, amigos y personas cercanas que han sido fundamentales durante el proceso.

Cita de manera especial a una amiga, Victoria, y a su prima Selene junto a su marido, además de su primo Saúl.

Finalmente, su agradecimiento se eleva también al plano espiritual. “Le doy gracias a Dios, porque gracias a él consigo todo lo que quiero”.

Tras un curso exigente, Andrés solo piensa ahora en descansar. “Este verano quiero descansar y disfrutar mucho”.

También sabe que echará de menos a sus compañeros y profesores. Aunque continuará formándose en el mismo centro, siente que la etapa que termina deja una huella irrepetible. “No va a ser lo mismo”, admite.

El Tapín

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