LLANERA

SOCIEDAD

José Julio Velasco: “Al darle a un sacerdote el galardón habéis valorado el trabajo esencial de la iglesia diocesana asturiana, que es más un tren de futuro que un fósil del pasado”

Publicado el Sábado 12 de Noviembre del 2022


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La Sociedad Gorfolí Santufirme entregó el viernes 11 de noviembre en el Restaurante La Campana en Pruvia, el galardón Llanerense del Años 2022 al párroco de la Unidad Pastoral de Posada y Lugo de Llanera y Vicario de la zona centro, José Julio Velasco Bolaño. Fueron mucho los amigos, familiares, compañeros, feligreses y vecinos que quisieron acompañar a Velasco en uno de sus días más importantes, donde todos reconocen la labor, el trabajo, el esfuerzo, la dedicación, la disposición y la cercanía del sacerdote.

La Llera

La presentadora del evento fue María Asunción Arias e intervinieron en el acto el alcalde de Llanera, Gerardo Sanz, el Llanerense del Año, José Julio Velasco, y en nombre del colectivo, Roberto Álvarez y Belisario Camblor. El secretario del jurado de este año, Andrés Suárez, fue el encargado de leer el acta.

El primero en hablar fue Camblor que se encargó de glosar al galardonado, que realizó el recorrido por su persona desde la perspectiva de un amigo. “El premio es un agradecimiento de los vecinos de Llanera a un vecino más entre nosotros, desde hace muchos años”, comentó.  Velasco nació en Avilés en 1964, pero es llanerense de adopción desde que fue a vivir al concejo en 1995. Su vida pasó por Avilés, Corvera y Navia, antes de venir a Llanera, asumiendo un trabajo nuevo que la iglesia le había encomendado: ser párroco de Villardeveyo, Ferroñes y capellán de la Prisión Provincial de Asturias. Estudió en el colegio San Fernando de Avilés, donde practicaba el balonmano, equipo con el que llegó a ser subcampeón de España.

“El deporte se le daba bien, pero todos tenemos la suerte de que no se le dieran tan bien los ejercicios con los deportes medicinales, pues ese ejercicio no lo superó cuando intentaba pasar las pruebas físicas para ingresar en el ejército, y a raíz de ahí decidió prestar más atención a su voz interior y entró en el Seminario Metropolitano de Oviedo, donde le esperaban seis años de estudio en su formación como sacerdote”, recordó.

Fue en 1990 cuando se ordenó, habiendo sido diácono en la parroquia de San Félix de Lugones y también ejerció en Llanera como diácono ministrante, en la misa que el Papa Juan Carlos II celebró en La Morgal en 1989, “uno de los grandes actos del siglo en el concejo y que él recuerda como un momento inolvidable”, comentó.

El primer destino de José Julio fue Andés y Navia, “para el sacerdote Andés es su “Ítaca”, que significa que el destino del viaje es el propio viaje, nosotros somos los destinatarios actuales de sus anteriores destinos, lo que disfrutamos de su trabajo en las diferentes parroquias. Los comienzos en Llanera no fueron fáciles, pero supo adaptarse escogiendo a sus colaboradores fundamentalmente con Alicia y después muchos más, llamó a muchas puertas, pero la gente cuando ve que se trabaja por un bien superior colabora mucho más de lo que se podía pensar”, afirmó.

 Cambor recordó que las parroquias en las que trabaja organizan múltiples actividades, en las que colaboran muchas personas, como son el coro, la catequesis, los campamentos, las convivencias, festival de Navidad y de fin de curso, la pascua joven, la marcha a Covadonga, la atención a los necesitados a través de Cáritas, la atención a enfermos etc… “Trabajo, trabajo y más trabajo es una condición para obtener los frutos que Llanera tiene con José Julio, así consiguió reparar varios centros muy necesitados en San Cucao, la capilla de Villabona, Brañes, las iglesias de Ferroñes y Villardeveyo , la inauguración de los locales parroquiales y otros”, comentó.

Belisario también recordó que, en plena pandemia, José Julio a través del canal del periódico El Tapín retrasmitió en las diferentes iglesias, durante dos meses, las misas dominicales. “Siempre está dispuesto a colaborar con todo tipo de asociaciones y con el propio Ayuntamiento, estuvo en los orígenes de la fiesta de los Exconxuraos. A mí me recuerda José Julio, desde mi postura de amigo a Pedro Masaveu, el primer presidente de la Fundación Princesa de Asturias, al que se le llamaba “el viento”, porque todo lo movía y nadie le veía. Una de sus mayores virtudes es la de trabajar en equipo y sabe escoger a los mejores para cada tarea y darle a cada tarea los mejores responsables”, afirmó.

Una de esas personas es Carlitos, el sacristán, además ha unido a generaciones muy dispares y se esfuerza porque los jóvenes se identifiquen con ella y formen parte de ella ayudando acompañando y dando ideas. “José Julio no ha estado solo, cuenta con una gran familia, Julio y Luci, sus padres, además de sus hermanos Juan, Viki y Nacho. Lo acompañaron a Andés y ahora viven en Llanera, falleció su hermano Juan y su padre, pero la familia creció con sus sobrinos Pelayo y Lucas, que son la alegría y los que ayudan a Luci a seguir adelante y le han puesto de nombre “manino”, derivado de padrino”, afirmó.

El siguiente en intervenir fue el propio homenajeado, José Julio Velasco, tras recoger el galardón. Sus primeras palabras fueron dirigidas a Roberto Álvarez, responsable de la Sociedad Gorfolí Santufirme al que agradeció la idea de entregar el galardón Llanerense del Año, y tantas otras iniciativas en el ámbito de la cultura, el deporte o el apoyo a estudiantes, “conozco a pocas personas con una intuición casi clarividente como la tuya para descubrir una idea y llevarla a cabo en bien de esta comunidad de Llanera”, afirmó.

Velasco se mostró muy agradecido por unirse al grupo de ilustres personalidades, reconocidas en este galardón. También dio las gracias a Camblor por sus palabras y se acordó de su padre, Julio, y su hermano, Juan, y saludó a su madre, que junto con su padre le enseñaron los verdaderos valores como la humildad, constancia y el ser generoso. Dio las gracias a Viki y Nacho por acompañarle, quererle y apoyarle y un abrazo muy fuerte a sus sobrinos, Pelayo y Lucas. “Desde la humildad abrumado y muy emocionado deseo expresar al jurado mi agradecimiento y estima y consideración a todas las personas. A nivel de reconocimiento nada es más grande que te lo haga tu propia gente, aquella con la que convives y caminas a diario. Está siendo este año 2022 un año “horribilis” para mí, que me apretó duro, he estado ingresado en la UCI y me han intervenido, de todo ello he salido muy bien gracias a mi excelente cardióloga, Mabel Soto, responsable de la Unidad de Coronarias del HUCA, que cuida de mi salud. En ti y en los excelentes médicos que nos acompañan hago el mayor reconocimiento a la sanidad asturiana”, aseguró.

El galardón quiso compartirlo con su compañero, José Antonio Bande, y con todos los sacerdotes, diáconos y seminaristas que trabajan y tanto y tan bueno le han aportado. Además, de con los colaboradores pastorales de las parroquias, ya que sin ellos hubiera sido imposible, “el trabajo de forma corresponsable es la clave de cualquier proyecto, también el pastoral, ellos caminan a mi lado, me orientan, me aportan consejo prudente y afinado, me corrigen, disimulan mis errores y me ofrecen luz en el camino. Al darle a un sacerdote el galardón habéis valorado el trabajo esencial de la iglesia diocesana, en nuestra sociedad asturiana y está es más un tren de futuro que un fósil del pasado, porque nuestra sociedad está muy necesitada de los valores que ella anuncia y pretende vivir, que son de la más palpitante actualidad, como son: la práctica de la justicia, la fraternidad, la confianza en Dios, el valor sagrado de la vida, un ciencia con conciencia, la búsqueda de la verdad o el trabajo en favor de los últimos, que gran tarea la delos voluntarios de Cáritas”, explicó.

Velasco aseguró que en Llanera e feliz y se siente acogido, integrado, querido y apoyado. Las gentes de Llanera sois lo mejor de este querido concejo, abrís el corazón y lo dais todo cuando se pica a vuestra puerta para cualquier iniciativa en el bien de los demás. “He tratado de vivir estos años entregándome sin desmayo a las comunidades en las que tengo encomiendas pastorales, he colaborado con asociaciones, colectivos e instituciones, porque tengo claro que cuando sumamos esfuerzos y recursos trabajando conjuntamente por el bien de los demás es más fácil conseguir objetivos. He tratado de hacer pueblo y construir parroquia y mi prioridad ha sido siempre estar cerca de los más necesitados. Procuro estrenar cada día como si fuera el primero y vivirlo como si fuera el último. Sabéis que nuestras parroquias son casas de puertas abiertas, donde se acoge, se escucha, acompaña y apoya. El servicio que intento prestar a Llanera es el propio de un sacerdote y esto es lo sustantivo, tratando de mostrar y anunciar el Evangelio, siempre desde la propuesta y nunca desde la imposición”, destacó.

El sacerdote quiso realizar cuatro menciones muy importantes para él, la primera fue para el Arzobispo, Jesús Sanz Montes, al que dio las gracias por asistir al evento, “llevo camino de 7 años de formar parte de su Consejo Episcopal, allí y de usted he aprendido tantas cosas, lo que significa la valentía en defensa de la verdad, aunque toque nadar contra corriente;  la defensa de los valores Evangélicos; el respeto a los que piensan diferente; la cercanía y el cariño hacía los sacerdotes, que es el aspecto que más me conmueve; su visita a los sacerdotes para interesarse por ellos; celebrar la Eucaristía en sus pueblos y compartir la mesa. He madurado a su lado lo que es liderar un equipo de trabajo, sabiendo escuchar y valorando los consejos de los demás miembros. En usted Fray Jesús doy las gracias a mis hermanos sacerdotes de los que cada día aprendo y con su labor callada y humilde hacen parroquia”, aseguró.

También quiso recordar a Carlitos, que no pudo acompañarle por estar ingresado en el HUCA. “Carlitos es algo especial para mí, mi fiel sacristán, el amigo, el que me sorprende a cada instante, el hombre lleno de bondades y cualidades. Carlitos es el gran regalo de Dios para la parroquia y para mí, la sonrisa de Dios para nosotros”, comentó.

La tercera mención fue para Alicia Alconada, que lleva desde 1998 a su lado desde la coordinación de la catequesis de niños y jóvenes, en el coro, campamento y consejo pastoral, siendo el verdadero pulmón. “Conozco pocas personas con su capacidad de entrega y de estar en 10 cosas a la vez y hacerlas todas bien, un verdadero ejemplo de vivencia de la fe. En ti Alicia doy las gracias más sinceras a todos los que en las parroquias de la unidad pastoral colaboráis en las distintas realidades”, narró.

La última mención fue para Pocholo, “un verdadero amigo, un colaborador infatigable, siempre presto y dispuesto a arrimar el hombro, un ejemplo de darse a los demás. Todo nuestro apoyo y bendición en este momento familiar difícil que os toca vivir”, apuntó.

El alcalde de Llanera, Gerardo Sanz, aseguró que Llanera es un pueblo agradecido y sabe reconocer el trabajo y la abnegación en su empeño, reconocer la entrega y la solidaridad, reconocer a quienes trabajan por los demás y por el bien común. “Somos un pueblo unido, que mira a adelante in dejar nada ni a nadie atrás. Hace un año que conmemorábamos el 50 aniversario de la parroquia de San Salvador de Rondiella y hablaba allí de los espacios físicos y espirituales que son las parroquias, a los que acudimos como lugares de encuentro y celebración, de recuerdo y despedida, de bienvenida y de adioses. Una parroquia debe su valor a las personas que las conforman, las lideran y las impulsan, si falla la empatía, el conocimiento del entorno, las necesidades, las esperanzas y anhelos de quienes hacen comunidad nada puede funcionar. Creo que en José Julio tenemos un ejemplo claro de esa necesaria comunión con las personas. Lo que debe unirnos es el resolver los problemas de las personas y dar respuestas intentando poner algo de alegría y la esperanza de una Llanera mejor. Tenemos un concejo de horizontes limpios y atardeceres maravillosos, hay que mirar hacia adelante”, destacó.

El último en intervenir fue Roberto Álvarez, responsable de la Sociedad Gorfolí Santufirme, y recordó que ya son trece las ediciones del premio Llanerense del Año y, en esta ocasión, el premiado es José Julio Velasco, responsable de varias parroquias del concejo y Vicario de la zona centro de Asturias. “Quiero empezar, haciendo especial mención al jurado. Otra vez, ha sabido escoger entre las candidaturas con reflexión y acierto, manteniendo además la adecuada discreción sobre los debates.  Ya son un conjunto de 70 personas las que, en estos trece años, han formado parte de los distintos jurados del premio Llanerense del Año. Representantes de la sociedad de Llanera en su diversidad y a los que les quiero mostrar mi agradecimiento más especial”, apuntó.

Álvarez confesó que este premio era para él algo especial, porque se premia a un amigo. “José Julio estuvo desde el principio apoyando este proyecto, fue jurado varios años y siempre lo encontré dispuesto y atento para lo que se le pidiera. Si bien, al principio, el proyecto se canalizó a través del periódico local, y luego se transformó en el Colectivo Gorfolí Santufirme, José Julio siempre colaboró y lo hacía porque consideraba que era un elemento positivo para Llanera. José Julio es Llanerense de adopción y trabaja por su pueblo, por Llanera”, destacó.

Roberto recordó que la pandemia nos afectó a todos, pero el trabajo de José Julio incluye algunos de los más duros que sufrimos en esos dos años de aislamiento, de dolor y de miedo. “Decía en una entrevista el ex ministro de sanidad Salvador Illa, que la norma que más le costó firmar como autoridad delegada en el estado de alarma, fue la de limitar la asistencia a velatorios, entierros y funerales. Seguro que lo hizo con el convencimiento de que salvaba vidas. Pues bien, al otro lado del boletín oficial del estado, estaba José Julio oficiando la despedida de un fallecido sin que sus familiares pudieran acompañarlo hasta el cementerio. Cuando surge el recuerdo, comenta algún caso en que, al ser varios los hijos del fallecido, tuvieron que decidir quién de entre ellos acompañaba a su padre o a su madre fallecida. Eran entierros y funerales muy duros”, apuntó.

Álvarez anunció que el Colectivo Gorfolí Santufirme, está ya trabajando en los premios para el año 2023. Los distintos premios empresariales, al campo asturiano y la Mención Gorfolí, en los que habrá alguna novedad. “Queremos poner en valor a los premiados en estas ediciones. Algún premiado comentaba que podía aportar algo más, que le gustaría poder devolver, siquiera en parte, el reconocimiento social que ha recibido. Por ello, queremos organizar un “encuentro” entre las distintas personalidades que han recibido el premio. Sería un foro de debate y de ideas sobre Llanera y su futuro. Con un grupo de personas tan diversas, de la ciencia, de la empresa, de los colectivos, seguro que las conclusiones son impulsoras de proyectos a tener en cuenta para el futuro de Llanera. Sería importante poder contar en esos encuentros con figuras como los alcaldes que lo han sido en todos estos años. Ellos, son conocedores de los problemas del concejo y pueden aportar, sin duda, una opinión también muy cualificada en esos encuentros. Pensamos que este proyecto, que nace así, podría convertirse en algo grande para Llanera. Los grandes proyectos, no nacen siéndolo, se hacen grandes poco a poco y este puede y debe ser uno de ellos”, explicó.

El responsable de la Sociedad Gorfolí Santufirme recordó que estamos saliendo de una pandemia y estamos viviendo una guerra económica, “los políticos siguen dándose caña e insultándose, los jugadores del Barcelona o el Madrid se pueden insultar y dar caña, pero cuando juegan con España están juntos y a una, ¿eso será tan difícil que lo puedan aprender los gobernantes?”, concluyó.