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SOCIEDAD

La sociedad llanerense define a José Julio Velasco como una persona siempre dispuesta, dialogante y sobre todo amigo de sus amigos

Publicado el Lunes 07 de Noviembre del 2022


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La Sociedad Gorfolí-Santufirme entregará el próximo viernes 11 de noviembre a las 20.30 horas, en el Restaurante La Campana, el galardón Llanerenses del Año 2022 y el periódico El Tapín ha querido recoger las opiniones de los amigos y vecinos del homenajeado, el párroco de la Unidad Parroquia de Posada y Lugo de Llanera y Vicario de la zona centro: José Julio Velasco.

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El acalde de Llanera, Gerardo Sanz, aseguró que, con el Llanerense de este año, se pone de relieve el perfil más resolutivo en su vertiente colectiva y de servicio público a la comunidad, así como se resaltan los valores humanos que muchos anhelamos cultivar: respeto, empatía, responsabilidad, solidaridad, voluntad, honestidad, compasión, amor, perdón, gratitud; todos ellos se nutren en la persona de José Julio Velasco Bolaño.

El exalcalde de Llanera, José Avelino Sánchez, recordó que conoce al sacerdote desde el año 1995, cuando entró en la alcaldía y el homenajeado era capellán en el Centro Penitenciario, “siempre hubo una muy buena relación institucional, que con el paso del tiempo se convirtió en una gran amistad, algo que todavía se mantiene. José Julio es una gran persona, que hace una excelente labor en todas las parroquias que dirige. Es un gran amigo siempre dispuesto a resolver cualquier tipo de problema y a ayudar. Se integró muy bien en el concejo, tanto es así que va a recibir el Llanerense del Año, además fue pregonero de los Exconxuraos fiesta que el mismo impulsó”, destacó.

Alicia Alconada recordó que conoció a Velasco cuando falleció el anterior párroco Liborio Colino, porque ella se acaba de confirmar y era una de las responsables de la catequesis, “fue en 1998 y fue a hablar conmigo para ver si quería continuar en la parroquia y me insistió mucho, hasta que al final acepte a colaborar con la catequesis, las convivencias, los campamentos y el coro. Cuando comencé a colaborar para mí era un sacerdote nuevo, pero con el paso de los años es mi amigo. José Julio es una persona que sabe trabajar en grupo, siempre te apoya, te ayuda, te da consejos, pero sobre todo nunca impone sus ideas. Te da mucha confianza, te hace sugerencias y gracias a su sencillez poco a poco se van haciendo muchas cosas, siempre para el beneficio de los demás. En definitiva, siempre hace que sientas que la parroquia es algo tuyo, por eso muchos chavales siguen vinculados a ella, incluso algunos que ya están trabajando y cogen las vacaciones para acudir a los campamentos o las convivencias”, aseguró.

Marta María González conoce al Llanerense gracias a Alicia Alconada, porque fue la persona que le dijo que en la iglesia de Posada se quería formar un coro y pensó en Marta María porque sabía tocar la guitarra. “Una de las anécdotas que más recuerdo fue el día que quedamos a tomar algo en el Iris, era víspera de la celebración de Ramos y Alicia y mi hermana estaban hablando de lo que le iban a comprar a sus ahijados y de aquella José Julio no tenía ninguno ni yo tampoco, y me propuso te doy la palma y me das el bollo y así fue, el día de Ramos llegó con una palma de 3 metros y desde ese día somos uña y carne para siempre. Es un amigo incondicional, que puedes llamarlo a cualquier hora para lo que sea y además puedes contarle todo bajo secreto de confesión, es como un hermano”, comentó entre risas.

José Roldán, propietario del Café Plaza de Posada de Llanera, aseguró: “soy muy fan de la gente llana, clara y honesta. Creo que si alguien merece el galardón Llanerense del Año ese es José Julio Velasco. Es uno de nuestros mejores clientes, siempre con palabras amables. Su expresión de emoción al saber que le dan el premio lo dice todo de él”.

Leopoldo Iglesias es amigo de José Julio desde la infancia, “le conozco desde que era sacristán en la iglesia de Cancienes, después hizo su carrera y seguimos siendo grandes amigos. Es una gran persona, un gran amigo y siempre busca el bien para todos. Siempre está cuando se le necesita, cuando murió mi hermano estuvo allí, ha estado en todo los momentos buenos y malos. Pero estoy muy triste, porque he tenido que realizar un viaje y no voy a poder estar presente en el acto de entrega, pero allí estará mi familia. Es un gran amigo, aunque no estemos de acuerdo en todo, porque él es del Real Oviedo y del Madrid y yo del Real Sporting de Gijón y del Barcelona”, recordó entre risas.

José María Rodríguez, propietario de la Cafetería Crisol de Lugo de Llanera, recordó que conoce a José Julio desde el año 2011 cuando sus hijas acudían a catequesis a Posada y considera que es una persona excepcional, que ayuda a todo el mundo y siempre está dispuesto.

Ramón Rodríguez, que fue la primera persona que recibió el galardón Llanerense del Año, aseguró que le conoce desde que llegó a Posada y le dio la extremaunción a su madre en 1999, además, le unía una gran amistad con su hermana fallecida Adela. “Es un amigo leal, siempre te ayuda y colabora en todo, es uno de mis mejores amigos. Se merece el premio por la labor que realiza, en todas las parroquias de Llanera y en su cargo como Vicario de la zona centro. Pone mucho esfuerzo y dedicación”, destacó.

Otro de los Llanerenses es José Manuel García “Pocholo”, al que le une una estrecha relación con el sacerdote, porque forma parte del consejo parroquial de San Cucao , junto con Cesar, Patricia, Geles y Carabina. “Trabajamos estrechamente, aunque a veces cometemos fallos y tenemos errores, pero estoy encantado de haberlo conocido, siempre responde a todos, estoy encantado de tenerlo como amigo, porque siempre nos apoya y nos da consejos muy acertados y encaminados. Desde que se hizo responsable de San Cucao los progresos se fueron dando por su buena mediación en el arzobispado. Es una persona que dentro del consejo nos deja opinar y proponer, sin imponer sus ideas y nos deja decidir a nosotros. José Julio junto con el resto de los Llanerenses viene a acrecentar la fortaleza de este premio y estoy muy orgulloso. Gracias a él se están dando los pasos para reparar el cementerio de San Cucao, siempre con su mediación con el Obispado”, apuntó.

César Sánchez aseguro que conoció José Julio gracias a formar parte del consejo parroquial, aunque antes le conocía de la iglesia de Posada. “Es una persona que le gusta rodearse de gente eficaz, una vez que el equipo está hecho te deja actuar no impone sus decisiones, es dialogante, se trabaja muy a gusto con él. El premio lo tienen muy merecido, porque hace una gran labor social, impulsando Cáritas y ayudando siempre a los más necesitados, todas las personas tienen su atención”, explicó.

Patricia Marugán, miembro del consejo parroquial de San Cucao, asegura que es una persona muy colaboradora, dispuesta y siempre echa una mano con todo lo que se proponga, ya sea la iglesia e incluso el equipo de fútbol sala de San Cucao.

La presidenta de la Asociación de Vecinos de San Miguel de Villardeveyo, María del Rosario Menéndez, recordó que conoce a José Julio desde paso como capellán por el centro penitenciario de Asturias, “le decía José Julio no vales para ser capellán porque tienes pena de todos, como yo tampoco valgo como abogada de los malos, porque veo a todos buenos. Para mí es una persona muy cercana, colaborador y buena gente, es muy de casa y nosotros ahora que llevamos la asociación siempre está dispuesto a colaborar y saca el tiempo de donde sea. Sabe escuchar como persona y como sacerdote”, apuntó.

Remigio Arturo Alonso aseguró que se conocen desde que comenzaron las obras en la capilla de Villabona, donde trabajaba con su permiso. “Para mi es una persona excepcional, siempre está cuando se le necesita. Estuvo siempre en lo malo que pasé y sobre todo es una persona generosa y totalmente desinteresada, amigo de sus amigos, creo que es querido por todo el concejo. Me acuerdo cuando hicimos el Camino de Santiago, de la reparación de la capilla y ahora estamos intentando reparar el cementerio de Villardeveyo, que algunas zonas partes necesitan ser rehabilitadas”, afirmó.

José Aurelio Rodríguez, del Bar La Vega, aseguró que es un gran amigo al que nunca ha visto poner mala cara, “cuando llegó en los 90 mi madre le dijo que tenía su casa abierta para lo que fuera y así ha sido siempre. Este sábado en un cabo de año en Ferroñes me dijo que estaba nervioso ante de dar la misa, algo que me sorprendió. Es una persona muy apreciada en el concejo”, comentó.