LLANERA

SOCIEDAD

Cafamilu, 50 años al servicio de los vecinos de Lugo

Publicado el Martes 15 de Marzo del 2022


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La Asociación de Vecinos Cafamilu de Lugo de Llanera cumple este año su 51 aniversario y su presidente, Ángel Fernández-Peña, espera, que a pesar de la pandemia, y con la colaboración del Asociación de Festejos Amigos de Lugo se retome la Jira al Santufirme, el próximo día 1 de mayo. “Llevamos dos años sin poder organizarlo y sin cobrar la cuota a los socios, con los gastos que conlleva el tener el local de la calle Severo Ochoa”, comentó.

La historia de la Asociación de Vecinos Cafamilu (Cabezas de Familia de Lugo de Llanera) la recogió hace 11 años el historiador y periodista, Alfredo Rodríguez Iglesias, en su libro “Cafamilu, cuarenta años de vida vecinal”. El colectivo echó a andar el 23 de febrero de 1971, día en el que se aprobaron los primeros estatutos. El primer presidente fue José Luis García Ania, que tuvo que renunciar por sus obligaciones laborales, cogiendo el testigo Carlos García Grande, acompañado de Laureano Ruiz Ramos, que era el secretario, y Asterio Martín Suárez, como tesorero.

Según recoge Alfredo Rodríguez los fines de la asociación en aquellos primeros años eran conseguir un centro o local para jóvenes y jubilados, atender a la formación integral de la juventud al amparo de las leyes vigentes, crear un Hogar del Productor, una biblioteca de cultura general, formar grupos folclóricos, organizar clases y conferencias prematrimoniales. Contaban con un presupuesto de 30.000 pesetas y los socios pagaban una cuota de 100 pesetas como entrada y otras 25 que se podían pagar a plazos.

Con el paso del tiempo el colectivo se hizo propietario de un local, que sirvió para desarrollar su actividad y que creciera. Además a lo largo de estos más de 50 años fue usado por otros muchos colectivos, entidades, clubes deportivos y asociaciones, incluso se llegaron a impartir clases de párvulos. “Nuestro local siempre está abierto a los vecinos y a las personas que quieran hacer uso de él”, comentó el presidente.

Ángel Fernández-Peña lleva como presidente 16 años y comentó que uno de los logros del colectivo fue conseguir el consultorio médico de Lugo, que depende del centro de salud de Posada. Desde el primer momento, Cafamilu recogió las demandas de los vecinos en este tipo de aspectos, desde solicitar un médico fijo para la localidad, hasta ir aumentando los servicios con la incorporación de practicantes, pediatras  y más médicos de familia. El primer consultorio estaba ubicado en la Plaza San Isidro.

Fue en marzo de 2006 cuando el colectivo organizó un encuentro abierto al público con Raquel Fernández, gerente del área sanitaria IV, donde se dio a conocer a los vecinos de primera mano los servicios y prestaciones que tendría el nuevo consultorio, que finalmente se inauguró en el año 2008, y se encuentra en la carretera principal.

Otra de las reivindicaciones que se consiguieron gracias a los vecinos de la localidad fue la mejora de la carretera de Pando, que es una de las entradas a la localidad, desde la AS-II, ya que contaba con mucho baches, no tenía aceras y los vehículos circulaban a gran velocidad, causando graves problemas de seguridad.

“Esperamos que este año por fin entre el Ayuntamiento de Llanera y el Principado se realice la obra del colector, en la zona del túnel de la Renfe. Realmente esperamos que ésta sea la de verdad. Algún vecino de la zona ya me avisó de que se habían iniciado las obras”, comentó.

El presidente aseguró que todo lo cultural y social hace años funcionaba muy bien, “ahora en una población tan grande como está y tan especial como Lugo, que ahora es más bien una ciudad dormitorio, solo nos encargamos de cosas puntuales. Una de las peticiones más recientes de un grupo de vecinos es que el Centro Social siga estando en la zona del polideportivo. Solicitaré una reunión con el Ayuntamiento para exponérselo”, recordó.

Fernández- Peña comentó que el resto de demandas tienen que ver con la mejora del mobiliario urbano, la limpieza de las calles y cosas puntuales. “Esta es una asociación abierta a todo el mundo, nunca nos hemos cerrado a nada y las personas que quieran colaborar pueden hacerlo. Cuantos más seamos mucho mejor para todos. El problema es el apoyo y la falta de gente, no se apunta nadie a las actividades. Una de las excursiones que hacíamos anualmente era la Ruta del Cares, también contábamos con el grupo folclórico Santufirme que tampoco tiene actividad y las cosas van muriendo poco a poco”, comentó.