LLANERA

SOCIEDAD

El llanerense José Ramón Álvarez Cueto, se plantea repetir su viaje de un año por toda América central y del sur en esta ocasión en moto

Publicado el Lunes 21 de Febrero del 2022


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Piloto de motos de carretera, organizador de competiciones y sobre todo aventurero es lo que define a José Ramón Álvarez Cueto, que es natural de Posada de Llanera, pero desde hace 21 años reside en la República Dominicana. Este año decidió visitar su localidad natal en navidades, después de 15 años sin venir a pasar estos días con la familia, aunque sí que viene una vez al año en verano.

Cueto estudió en el colegio público de San José de Calasanz en Posada de Llanera y tiene dos hermanas, Marta, que regenta el comercio Estética Marta y Gema que lleva 10 años viviendo en Dubái. “La primera vez que me fui de Posada lo hice en bicicleta hace 21 años, realicé un viaje de un año en bicicleta por el mundo. Me surgió la oportunidad y de aquella lo único que pensaba era en conocer mundo, porque era una manera económica y llamativa de viajar. En aquella época fue algo muy sonado, tuvo mucha repercusión en los medios regionales y nacionales, que no era como ahora, enviábamos los carretes por correo tradicional para que se publicaran”, comentó.

Miguel de La Cuadra Salcedo fue el que organizó el viaje, que le llevó a recorrer con su mejor amigo 22 países en bicicleta, en un año, aunque en diferentes épocas. “En ese viaje pasé por Republica Dominicana y allí un amigo nuestro de Oviedo que tenía inversiones de hoteles nos ofreció trabajo y regresé para Asturias, porque en ese primer momento no tenía idea de quedarse en la República Dominicana, pero después de unos meses me pregunté: ¿Por qué no? y fui con la idea de ir a vivir allí un par de años. Alquilé la tienda de coches que regentaba en Posada, Automóviles Nicieza,  que estaba al lado del local de mi hermana. En ese momento no sabía si iría a vivir a la República Dominicana o a cualquier otra parte del mundo, porque solo quería viajar. Fui los primeros meses para la República Dominicana y allí llevo 21 años, fui a vivir para allí con 28 años”, comentó.

Cueto se dedica a negocios relacionados con el turismo, centros comerciales y apartamentos, que es lo que administra dentro de una sociedad, formada por la mayoría de socios españoles. En sus años en Posada tuvo la oportunidad de competir en carreras de coche, y acudía a las pruebas de moto como un aficionado más para verlas.

América del sur en bici

La aventura de recorrer América del Sur en bicicleta surgió porque una amigo suyo del gimnasio leyó en la prensa sobre un muchacho catalán que quería recorrer África en bicicleta, y estaba buscando personas para que le acompañaran. Su amigo se puso en contacto con él para participar. “Me lo propuso a mí, y yo le dije que estaba loco y que no iba porque no me gustaba la bicicleta y no la tenía, aunque mi padre fue ciclista toda la vida. Pero le acompañé a Madrid de igual forma a reunirse con el chaval, porque tampoco tenía muy claro el continente que quería recorrer. Quedamos con él en Madrid en una cafetería y allí ya me involucre y entre los tres decidimos recorrer América del sur, principalmente porque en África había muchos conflictos armados en aquella época, no había carreteras y el hándicap del idioma. Caímos de la burra y decidimos entre los tres irnos para América”, confesó.

Cueto explicó que el viaje en bicicleta no lo hizo todo de una vez durante un año, sino que fueron dos viajes, que supusieron un año donde recorrieron 22 países y 22.000 kilómetros en total.

Tras dos décadas, los dos amigos están pensando repetirlo pero esta vez en moto, de manera más cómoda. “Ya tengo casi 50 años y no me planteo volver a hacerlo en bicicleta. La intención es ver cómo están los mismos lugares 20 años después y revivir las fotos que tenemos en bicicleta de los mismos lugares en la actualidad. Además, con las redes sociales va a ser toda una experiencia y nuestros familiares y amigos verán en tiempo real dónde estamos y qué estamos haciendo. Hace 20 años mandábamos los carretes por correo ordinario y tardaban en llegar a España 15 días”, afirmó.

“Una de las cosas más bonitas cuando volvimos fue hacer un ruta por diferentes colegios mostrando en un panel las fotos a los más pequeños, y hablándoles de las zonas por las que pasamos, lo que vivimos y nuestras experiencias. Íbamos a los sitios que son más difíciles de visitar, no nos metíamos en las grandes ciudades, conocimos lugares que de aquella, hace 20 años solo se podían ver en la televisión o en los libros. A las gentes de los lugares por los que pasábamos les sorprendía ver extranjeros y sobre todo que hablaran su idioma. Hoy en día seguro que están cansados de ver extranjeros. Pero en aquella época llegar en bicicleta con la pintas que llevábamos: los casos, las gafas y las maletas encima de las ruedas, parecíamos extraterrestres”, comentó.

Cueto aseguró que dormían donde podían, en iglesias y sobre todo albergues, que allí son regentados por  “Salvation Army”, que es una institución americana, que ayuda a la gente más necesitada. También se hospedaban en hoteles pequeños y baratos, “aunque contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Llanera, que nos subvencionó dándonos algo de dinero, también el Ministerio de Deportes y más instituciones gubernamentales que ayudaban a los jóvenes a nivel regional. Contamos con empresas patrocinadoras como Monte Cerrado y Desguaces Oviedo, llevábamos su publicidad en la ropa”, apuntó.

Momentos de tensión

El llanerense recordó que en aquella época había guerrilla en Chiapas (México) y tuvieron que cruzar ilegalmente a Guatemala por los ríos y en el otro país les detuvieron los militares guatemaltecos y les tuvieron una semana retenidos para investigar quiénes eran, porque habían ido a Guatemala y sobre todo por qué entraron de manera ilegal. “Lo que menos podían entender es que realmente éramos turistas, se preguntaban por qué turistas se iban a meter en Chiapas, donde había una guerra y en bicicleta. Tampoco les parecíamos mejicanos y pensaban que éramos del FBI, y a base de enseñarles la cámara que llevábamos, les pusimos lo videos de nuestra llegada a México”, afirmó.

Otra de las experiencias fue la detención en Chiapas de los militares mejicanos. “Los lugareños nos habían dicho, que estábamos en mal sitio, porque los más peligrosos eran los militares no la guerrilla de Chiapas, hacían secuestros a extranjeros para pedir dinero, también los detenían los mataban y echaban la culpa a la guerrilla. La guerra estaba por encima de lo que costaba la vida de dos personas extranjeras”, apuntó.

Cueto aseguró que otro momento peligroso lo vivieron en Colombia, donde se decreto el estado de sitio y hubo un tiroteo con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), en una ciudad que se llamaba Turbo. “Estuvimos otra semana allí retenidos. La parte de América que se estrecha es Panamá y después está Colombia, entre Panamá y Colombia no hay carreteras y no lo sabíamos, teníamos pensado coger la bicicleta y para bajo. Hay un bosque, El Tapón del Darién, que es tan inhóspito y complicado, que no existen carreteras. Además Panamá no quiere carreteras con Colombia por el narcotráfico y el terrorismo. Cuando llegamos a Panamá y decimos pasar a Colombia nos dijeron que solo lo podíamos a hacer en un avión internacional, pero nos negamos y nos ofrecieron la opción de ir por la costa con barcas y avionetas, que existen en las ciudades más importantes, pero solo dos personas podían ir. Encontramos allí muchos pueblos indígenas de verdad, que puedes ver en cualquier reportaje de National Geographic. Cuando cruzamos a Colombia, la avioneta aterrizó en un pueblo muy pequeño y al día siguiente iba a venir otra avioneta para llevarnos a otro pueblo, pero nunca llegó, porque se había estrellado, pero averiguarlo vinieron los militares de Colombia, en helicópteros militares y estábamos asustadísimos cuando vimos a los militares lanzase con cuerdas de ellos y recorrer el pueblo, que eran 8 o 10 casas. Cuando se enteraron que estábamos allí nos detuvieron otra vez, pero pasamos mucho miedo, porque la cosa era más grave. Nos metieron en una casa y nos confiscaron todo, no nos devolvieron las fotos y estuvimos dos días detenidos. Los lugareños también nos avisaron de que éramos carne de cañón para ser secuestrados por las FARC, para buscar publicidad, pero pasamos y sin ningún problema”, explicó.

Chile y Costa Rica, los más espectaculares

Los países que más le gustaron fueron: Chile en Sudamérica y en Centroamérica, Costa Rica, considera que son los países más espectaculares para viajar y lo recomienda para todo el mundo.  Chile tiene 4.000 kilómetros de costa, otros 4.000 de la Cordillera de los Andes y tiene 300 kilómetros de ancho, aseguró que es un país muy desconocido, el sur es volcanes y montañas nevadas y en el norte está el desierto de Atacama, en el medio hay tierras muy fértiles.

 “Es increíble el contraste en un solo país. En el desierto de Atacama la distancia entre una ciudad y otra es de 300 kilómetros, cuando llegábamos a una éramos héroes completamente, salíamos en los medios y éramos famosísimos durante cuatro días, todo el mundo nos conocía por las calles y estábamos invitados en todos lados. En un viaje en camión en ese desierto, en la parte de arriba iban como 15 personas que eran argentinas, que viajaban haciendo autostop y nosotros también nos subimos allí. La vía láctea en el hemisferio norte no se ve, pero en el sur se ve y es algo increíble, en un momento nos dimos cuenta de una estrella se movía muy despacito y después vimos otras. Cuando paramos preguntamos al chofer, se rió de nosotros diciéndonos que los Europeos éramos muy modernos pero no sabíamos lo que mandábamos al espacio y descubrimos que eran las estaciones satelitales”, comentó.

Amazonas

Cueto aseguró que en el Amazonas no hay carreteras, sino que se usan los ríos, hay muchos pueblos y no están tan atrasados como se pudiera pensar. “Todo está al lado de los ríos, bares, tiendas y pueblos, porque la naturaleza es tan agresiva que no se puede construir en el interior y todo se hace en la orilla del río. Comimos comida rarísimas y vimos tribus”, apuntó. También visitaron Brasil, pero solo ciudades más grandes y siempre por la costa, porque les llevó un mes entero. Pasaron por Paraguay, que asegura que es un país muy pobre, además conocieron Uruguay. En Argentina recorrieron la Pampa.

Campeón nacional de la categoría PRO de 1000 cc

El llanerense es piloto de motos de carretera y ha ganado muchos campeonatos nacionales. “Cuando estaba aquí era aficionado a las motos de carretera y siempre he andado por las carreteras, pero nunca había ido a probar a un circuito. Cuando llegué a la República Americana, me compré una moto de carretera, pero las carreteras allí no eran ni seguridad ni de calidad, era imposible disfrutar de la carretera. Me hablaron de un circuito de motos y fue allí y en esa primera toma de contacto todo el mundo pudo ver que era bueno, no entendían que yo nunca había ido a un circuito, que es lo que se hace allí, pasan mucho tiempo para aprender a tumbarse en las curvas y demás, pero yo venía de Asturias, donde llevaba 10 o 15 años andando en moto por carreteras como Pajares o Tineo y esa era mi base”, explicó.

Cueto lleva 10 años compitiendo y ha conseguido dos subcampeonatos nacionales, en este momento es el actual campeón nacional de la categoría PRO de 1000 cc, que es la máxima. Además es el subcampeón nacional de la categoría PRO de supermotar, que son motos de motocross pero con ruedas de asfalto, que corren en circuitos de cars. En el mes de abril comenzará el nuevo calendario de la competición, para la que ya se está preparando. Compite contra los mejores pilotos de la Republica Dominicana, además de alguno de otro país.

Entrena a diario y espera poder seguir haciéndolo muchos años, porque se siente competitivo y puede seguir haciéndolo gracias a que su trabajo es flexible. “He tenido muchas lesiones en el cuerpo, llevo hierros por todos lados, porque caerte de la moto es complicado, pero aun así no me ha traído ninguna complicación”, destacó.

Cueto ha construido con otro socio en la República Dominicana un circuito de la modalidad hard enduro, que son las motos que andan por los montes. La carrera más importante de esta disciplina en el continente americano la organizaron ellos hace dos meses en Capcana, que se denominó Terra Inferno. “Fue algo muy grande porque trajimos a las Federación Internacional de Motociclismo y los mejores pilotos de esta modalidad”, destacó.