LLANERA

CARTA AL DIRECTOR

Pedro de Silva, Rodríguez Vigil, Antonio Trevín y Adrián Barbón. La pregunta es: “¿la oportunidad de qué?. Más claro aún: ¿para qué queremos reformar el Estatuto?. Dicho en sus propios términos: ¿Adecuar nuestro Estatuto, a qué?.

Publicado el Martes 18 de Enero del 2022


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Ayer lunes, día 17 de enero de 2022, se cumplían 40 años del Estatuto de Autonomía de Asturias.  Para conmemorar tal acontecimiento, se organizó un acto institucional en la propia Junta  General del Principado, a la que asistieron, además del Presidente actual, Adrián Barbón, tres  expresidentes.

Sus intervenciones deben enmarcarse en el compromiso del actual Presidente de abordar una reforma del estatuto de Autonomía.

Pedro de Silva reclamó más recursos para la financiación de los servicios públicos y aprovechar bien los fondos europeos. Dos aspiraciones muy lógicas y loables pero que no tienen nada que ver con la reforma del Estatuto.

José Luis Rodríguez Vigil, sí entró al asunto y pidió un consenso más amplio para la reforma, “al menos, similar al que hizo posible el actual”. No obstante, obvió por completo los motivos por los cuales, a su juicio, debe reformarse el Estatuto.

Antonio Trevín, sí que pareció mostrarse claramente favorable a la reforma y apuntó directamente a la armonización fiscal, un asunto capital, pero que de nuevo, nada tiene que ver con una reforma del Estatuto. La armonización fiscal, sin duda necesaria, compete al Congreso de los Diputados y ningún Estatuto de Autonomía tiene capacidad para fijar los impuestos que se deben aplicar en todo el territorio nacional.

Adrián Barbón entró de lleno en la reforma y afirmó. “me cuesta aceptar que Asturias desaproveche, cuatro décadas después, una oportunidad histórica para adecuar nuestro Estatuto, mejorar su autogobierno y proteger nuestro patrimonio cultural”.

Pues bien, son tres los aspectos que le cuesta aceptar a nuestro Presidente. El primero, desaprovechar una oportunidad histórica para adecuar nuestro estatuto.  Uno no puede por menos preguntarse dónde está la oportunidad, porque –como es conocido- se requieren 27 diputados que estén a favor de tal reforma y la suma de los diputados del PSOE y sus socios de gobierno alcanza los 26, de manera que para llegar a la mayoría mínima exigible se requiere el apoyo de Foro, dado que el resto de los grupos políticos ya se han manifestado rotundamente en contra. Pero más allá de la evidente escasez de apoyos o la raquítica mayoría, en el supuesto de que Foro apoye la reforma, la pregunta es: “¿la oportunidad de qué?. Más claro aún: ¿para qué queremos reformar el Estatuto?. Dicho en sus propios términos: ¿Adecuar nuestro Estatuto, a qué?.

El segundo aspecto es mejorar su autogobierno. Bien, muy bien, maravilloso incluso. Y en qué cree el Presidente que debe  mejorarse nuestro autogobierno y el vigente Estatuto lo impide, hasta tal punto que hay que elaborar uno nuevo, porque con el marco jurídico existente es imposible mejorar el autogobierno. Convendría que clarificase este aspecto, si es que puede.

El tercer aspecto es proteger nuestro patrimonio cultural.¿ Qué parte del Estatuto vigente dificulta o pone alguna traba o impedimento a la protección de nuestro patrimonio cultural?. Evidentemente, el Presidente se está refiriendo a la imposición de la oficialidad del bable y la fala asturiana, que únicamente podrá llevarse a cabo, modificando el Estatuto.

No voy a entrar en si procede o no la oficialidad, ni en sus posibles ventajas e inconvenientes, pero sí dejar muy claro que nadie ha aportado ni un solo motivo, aparte de la oficialidad, para reformar el Estatuto. Y si nadie lo ha puesto sobre la mesa, probablemente sea por el hecho de que no existe ninguno.

En Lugo de llanera a 18 de enero de 2022.

Fdo: Hipólito Peláez Alvarez.